<1. No nos entretengamos con los sucios arreglos que PAN y PRI –ahora también el PRD y demás- realizan sobre el presupuesto público. Legisladores, gobernadores, gobierno, darán palo al pueblo aunque hagan la faramalla de “anular” minucias (1 al IVA, 2 a los ricos, 3 a Televisa y otras piruetas mas) para seguir engañando a los explotados y miserables. Ahora han inventado “fracciones buenas y malas en el PAN, en el PRI y PRD” para entretenernos en chismes sobre la sucesión presidencial y para no ir al fondo de los problemas, tal como desconocer al gobierno de Calderón que ha profundizado el desempleo y la miseria del pueblo mexicano. Donde debe centrarse es en la defensa de los 44 mil de electricistas cesados en el trabajo, en la exigencia de echar abajo el decreto de liquidación y en la unidad de las organizaciones y luchas en un frente poderoso.
2. El problema del presupuesto (ley de ingresos y egresos) es sencillo: que paguen los que tienen y ganan más dinero (los multimillonarios empresarios y gobernantes) y que se distribuya en la creación de empleos y en el aumento de los ingresos con el objetivo de construir una sociedad justa e igualitaria. Pero al mismo tiempo es difícil porque los diferentes gobiernos, con sus tres poderes (ejecutivo, el legislativo y el judicial) siempre han estado al servicio del capital privado y encuentran los argumentos para que la sociedad mexicana siga siendo el paraíso de los millonarios y un lugar de condena y pobreza económica para el 70 por ciento de la población. Los entretelones de los partidos y los intereses políticos que se mueven entre Calderón, Peña Nieto, Paredes, Salinas, Beltrones, la TV y la radio, buscan desviar los problemas básicos del país.
3. López Obrador acaba de declarar: “Nosotros apoyaremos lo que decidan los dirigentes del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). Si optan por acciones de resistencia civil pacífica para defender su fuente de trabajo, estaremos con ellos; no vamos a dejar solos a los trabajadores… junto con el rechazo al alza de impuestos, la aprobación de la ley de austeridad republicana y el fin del régimen de consolidación fiscal serán abordados este lunes en la asamblea del Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, la Economía Popular y la Soberanía, en un acto frente al Senado”. Esto es importante ejemplo porque en los hechos –a pesar de mil diferencias que pudieran aparecer en adelante- se están dando puntos unitarios entre dos fuerzas. Seguramente estarán por esa misma unidad las fuerzas unitarias de la CNTE y las de la APPO.
4. Sólo faltaría que los sindicatos agrupados en la UNT y los valiosísimos jóvenes zapatistas radicalizados que pertenecen a la Otra Campaña, así como los diferentes contingentes de estudiantes de la UNAM, IPN, UAM y otros, se sumen a las batallas más intensas que se avecinan. La 2a. sesión de la asamblea nacional del próximo 5 de noviembre será un magnífico termómetro para medir la huelga general nacional. Se espera una gran asamblea que supere con creces en combatividad y decisión a la primera. O, ¿puede pensarse acaso que el funesto gobierno de Calderón –con los miles de millones de pesos que maneja- haya alcanzado comprar o quebrar algunos apoyos, tal como lo está haciendo con los obreros que han aceptado (vergonzosamente) su liquidación? En esta semana las reuniones deben decidir el apoyo. Lo sabremos el 5.
5. El apoyo de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) es muy importante porque a esta organización pertenecen los telefonistas, los trabajadores del IMSS y el sindicato de trabajadores de la UNAM. Hernández Juárez, el dirigente de los telefonistas y con más influencia en la UNT, ha sabido moverse durante más de 30 años en los entretelones del gobierno y los empresarios. Su apoyo decidido a esta lucha es esencial. La dirigencia del sindicato del IMSS –con una diputación a su secretario general- cayó redondamente al servicio del gobierno, pero los grupos de oposición pueden hacer un intenso trabajo para apoyar la lucha de los electricistas. El Sindicato de la UNAM tiene que estar más comprometido porque la UNAM ha sido siempre un espacio para el desarrollo del pensamiento crítico. En fin, se espera que la UNT juegue un importante papel de apoyo.
6. Los estudiantes del 68 están ya viejos y resulta muy difícil ponerlos en actividad. De los de 86 todavía hay algunos comprometidos con las luchas sociales, aunque estén algunos estén metidos con partidos políticos. Los de 99 aún están activos y tienen la obligación de reactivar el movimiento estudiantil que dejaron inconcluso por la brutal represión que sufrieron en febrero de 2000. El trabajo político en los centros de enseñanza superior es fundamental en la etapa de construcción del motor primario. ¿Cuántos dirigentes mundiales que han jugado un papel importante en la izquierda no salieron de los pasillos y los salones universitarios y politécnicos? ¿Cuántos de éstos no pisaron antes las cárceles del gobierno capitalista? El apoyo de los estudiantes al movimiento electricista, sobre todo el fortalecimiento de sus organizaciones es esencial.
7. El día cinco nos enteraremos de los avances organizativos de la huelga general. No es indispensable que todo el país se paralice, pero si se logra movilizar a un contingente de medio millón de personas –tal como la movilización pasada- se podrán bloquear las principales instituciones, tales como carreteras, bancos, grandes hoteles y demás instituciones, podríamos ponerle el primer sacudón al gobierno, la clase política y empresarial. No contaremos con los poderosos sindicatos charros (al servicio del gobierno) agrupados en la CTM, la CROM, la CROC y mucho menos con el SUTERM que desde su nacimiento en 1972, como sindicato electricista mayoritario, bajo el mando de Pérez Ríos y luego de Rodríguez Alcaine, han actuado como apéndice del gobierno. Sin embargo este primer ensayo podría servirnos para otro de los siguientes días.
pedroe@cablered.net.mx
Kaos en la Red
jueves, 29 de octubre de 2009
viernes, 23 de octubre de 2009
SME: las verdaderas razones
Publicado el: 12-Octubre-2009
El gobierno decidió liquidar Luz y Fuerza, con el argumento de que es muy caro el subsidio y después de crear un ambiente de linchamiento contra el sindicato por su supuesta corrupción y prácticas antidemocráticas. Las razones verdaderas son otras: lo que pretende el gobierno con el golpe de mano contra el SME es cambiar a su favor la correlación de fuerzas.
Después de su derrota electoral y por el temor a la inconformidad social que está provocando la crisis, el gobierno quiere dar una muestra de fuerza que entiendan todos: la izquierda, el movimiento social, el PRI, los sindicatos, el Congreso, los empresarios y los medios. La lógica es la misma que la que se dio cuando el quinazo en 1989: si se puede con el más, se puede con el menos. Si se derrota al sindicato más combativo, se podrá derrotar a cualquier otra fuerza.
La elección interna del SME fue sólo un pretexto. El gobierno no desea que avance la democracia sindical. Quienes han estudiado la vida sindical saben que el SME es un sindicato con mayor participación de los trabajadores que otras organizaciones. En el extremo, una nueva elección, con garantías ciudadanas para las partes, resolvería la disputa y establecería un ejemplo nacional.
El resto de los sindicatos tendrán que medirla. Aunque no comulgan con el SME, tendrán que calibrar cuáles pueden ser los efectos del escalamiento en sus disidencias internas.
El subsidio, el abasto suficiente de electricidad y la eficiencia de la empresa pública sí son asuntos importantes y que requieren atención, pero no explican por sí mismos la decisión tomada.
El bajo nivel de eficiencia de la empresa pública obedece a diversas causas: la principal fue que de tiempo atrás el gobierno decidió liquidar al organismo, más por razones políticas (alianza con el SUTERM y combate a la Tendencia Democrática aliada al SME) que de eficiencia. Desde entonces se dejó de invertir en su actualización tecnológica y modernización administrativa.
La dimensión del subsidio está asociada a diversas razones, desde quienes no pagan su luz hasta decisiones y registros contables que ha establecido el propio gobierno. Pero no es la falta de recursos lo que explica la decisión. Por una parte, nadie ha resultado más derrochador de los ingresos petroleros en el gasto corriente que los gobiernos panistas. Por la otra, con seguridad para el PEF 2010, costará mucho más cerrar la empresa y mejorar el servicio que haberla mantenido operando ese año.
La razón verdadera es política. Fue para cambiar la correlación de fuerzas. Ante ello sólo hay una decisión nacional: construir la unidad y presionar a favor del diálogo. Los electricistas del SME ya dieron el primer paso al unirse. La izquierda y el movimiento social deben estar a la altura. Con los demás, hay que abrir el diálogo, empezando por los otros sindicatos, el PRI, los medios y una parte del empresariado hoy amenazada por la crisis y el jaque fiscal. Sólo así se impedirá que el gobierno consolide su propósito.
Manuel Camacho Solís
Miembro de la Dirección Política del Frente Amplio Progresista
Publicado el: 12-Octubre-2009
El gobierno decidió liquidar Luz y Fuerza, con el argumento de que es muy caro el subsidio y después de crear un ambiente de linchamiento contra el sindicato por su supuesta corrupción y prácticas antidemocráticas. Las razones verdaderas son otras: lo que pretende el gobierno con el golpe de mano contra el SME es cambiar a su favor la correlación de fuerzas.
Después de su derrota electoral y por el temor a la inconformidad social que está provocando la crisis, el gobierno quiere dar una muestra de fuerza que entiendan todos: la izquierda, el movimiento social, el PRI, los sindicatos, el Congreso, los empresarios y los medios. La lógica es la misma que la que se dio cuando el quinazo en 1989: si se puede con el más, se puede con el menos. Si se derrota al sindicato más combativo, se podrá derrotar a cualquier otra fuerza.
La elección interna del SME fue sólo un pretexto. El gobierno no desea que avance la democracia sindical. Quienes han estudiado la vida sindical saben que el SME es un sindicato con mayor participación de los trabajadores que otras organizaciones. En el extremo, una nueva elección, con garantías ciudadanas para las partes, resolvería la disputa y establecería un ejemplo nacional.
El resto de los sindicatos tendrán que medirla. Aunque no comulgan con el SME, tendrán que calibrar cuáles pueden ser los efectos del escalamiento en sus disidencias internas.
El subsidio, el abasto suficiente de electricidad y la eficiencia de la empresa pública sí son asuntos importantes y que requieren atención, pero no explican por sí mismos la decisión tomada.
El bajo nivel de eficiencia de la empresa pública obedece a diversas causas: la principal fue que de tiempo atrás el gobierno decidió liquidar al organismo, más por razones políticas (alianza con el SUTERM y combate a la Tendencia Democrática aliada al SME) que de eficiencia. Desde entonces se dejó de invertir en su actualización tecnológica y modernización administrativa.
La dimensión del subsidio está asociada a diversas razones, desde quienes no pagan su luz hasta decisiones y registros contables que ha establecido el propio gobierno. Pero no es la falta de recursos lo que explica la decisión. Por una parte, nadie ha resultado más derrochador de los ingresos petroleros en el gasto corriente que los gobiernos panistas. Por la otra, con seguridad para el PEF 2010, costará mucho más cerrar la empresa y mejorar el servicio que haberla mantenido operando ese año.
La razón verdadera es política. Fue para cambiar la correlación de fuerzas. Ante ello sólo hay una decisión nacional: construir la unidad y presionar a favor del diálogo. Los electricistas del SME ya dieron el primer paso al unirse. La izquierda y el movimiento social deben estar a la altura. Con los demás, hay que abrir el diálogo, empezando por los otros sindicatos, el PRI, los medios y una parte del empresariado hoy amenazada por la crisis y el jaque fiscal. Sólo así se impedirá que el gobierno consolide su propósito.
Manuel Camacho Solís
Miembro de la Dirección Política del Frente Amplio Progresista
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